Después de superar el estrés de pasar a leer frente a un grupo de compañeros que si bien es cierto, tengo ya unos meses de conocer, puedo decir que no a todos les agrado y por supuesto, a mi tampoco me agradan todos, sin embargo; creo que a lo largo de las semanas que hemos estado llevando a cabo esta actividad, he sido bastante prudente con mis críticas hacia las lecturas, tomando en cuenta que precisamente la tarea consiste en ser constructivos y no destructivos con el trabajo de los compañeros, y aunque no me he reprimido en expresar el desagrado que he sentido por algunas lecturas, me he limitado a decir ha sido porque no las he considerado adecuadas o simplemente porque no las he entendido.
Digo todo esto, porque sé de personas que juran que su forma de leer es la mejor y creen que ya que leyeron, tienen el “derecho” de deshacer a los demás con sus comentarios. La verdad es que a mi no me importa, finalmente cada quien tiene su blog para escribir lo que quiera, lo que si voy a decir es que saber leer, va mucho más allá de sentarse al frente en un banco, cruzar la pierna, repetir palabras con distintos tonos de voz y hacer caritas… saber leer es hacer que los demás entiendan tu mensaje y cabe destacar que hasta entre mensajes hay niveles.
Hay quienes piensan que se puede saber mucho de una persona por lo que lee; yo no estoy completamente de acuerdo. Me queda claro que lo basura no se quita ni con la buena literatura.
Para finalizar, “lo diré así”: EL VALOR DE LA CRÍTICA ES DIRECTAMENTE PROPORCIONAL A LA PERSONA DE QUIEN VIENE.
Lectura 11
Todo [no] terminó - Silvia Salinas/Jorge Bucay
¿Qué podría decir yo del libro que elegí? Seguramente puras cosas buenas, y la verdad es que si. Después de la estresante tarea de leer ante la clase pude confirmar que: pretender quedar bien con todos no solamente es inútil, sino imposible.
En el momento que elegí leer este libro, no lo hice pensando en “quedar bien con todos”, sino en cumplir con la dinámica, que como ya todos saben, consiste en compartir con el grupo lo que te gusta leer, y pues si, a mí me gustan los libros de autoayuda.
De sobremanera sé, que este tipo de lecturas no son del agrado de muchos, ya que están dirigidas a personas que buscan desarrollar su potencial humano mediante la psicología, y yo estoy segura de que la mayoría, prefiere vivir sin guías. Sea como sea, esta experiencia me deja una grata satisfacción, pues yo que llevo varios años leyendo este tipo de publicaciones, puedo decir que he gozado de los beneficios que de manera personal me han dejado.
En cuanto a la creatividad, considero que ofrecí buen material para ilustrar. Más allá de si el libro fue o no divertido, si fue o no entretenido, si fue cursi o no, creo que la lectura se prestaba para imaginar.
Para concluir, diré que nunca he estado de acuerdo con la idea de que un texto valioso tiene que ser complejo. Hoy más que nunca entiendo que la relevancia de un buen texto radica simplemente en su mensaje.
Escóndete y grita – Robert Lawrence Stine
Una lectura por demás divertida que utiliza un lenguaje sencillo y claro, que se entiende de inmediato. No me canso de repetir que este tipo de lecturas son las que ruego escuchar los viernes, cuando ya estoy cansada y harta de la escuela y lo único que quiero es una historia que me saque de la realidad y me ayude a imaginar. (Obviamente lo anterior dicho es una percepción completamente personal).
Todo este asunto de los niños que cuentan una leyenda y que viven atemorizados en espera del 10 de julio es simplemente fascinante. Si bien es verdad, que los libros de tono infantil/ juvenil no son los que estoy acostumbrada a comprar, confesaré que empiezan a ser muy de mi agrado. Considero que alejándonos de la tonta idea del “valioso” texto complejo, debemos aceptar que muy difícilmente rechazaríamos un libro tan simpático como éste, ya que ofrece un excelente material para dejar fluir la creatividad.
¡Buena elección sin duda la de mi amiga Rebe!
Lectura 13
La obra maestra desconocida – Honoré de Balzac
Varias han sido ya las semanas que hemos realizado las lecturas y he podido notar que el que lee al último, corre con la peor suerte, ya que los demás estamos tan ocupados queriendo terminar los bocetos de las lecturas anteriores, que le perdemos un poco el interés a la tercera lectura. Quizá todo esto no se pueda evitar ya que creo que a más de uno, nos urge salir corriendo en cuanto terminan de leer y eso evidentemente no es culpa del que lee al final; sin embargo esta última clase, sentí a mi compañera un tanto nerviosa, y esto sin duda afectó su manera de leer.
Yo puedo entender que no todos tienen facilidad de palabra y sobre todo capacidad de contener los nervios ante los demás y por lo tanto no tengo nada negativo que opinar, lo único es que no pude comprender la lectura; es más creo que hubo momentos en los que definitivamente me fui mentalmente. Sea como sea, tengo intenciones de retomar el texto, estudiarlo un poco y si es de mi agrado, leerlo completo, y si no, por lo menos tendré una idea concreta de lo que trataba.
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