jueves, 22 de septiembre de 2011

LA IMAGINACIÓN Y EL ARTE EN LA INFANCIA

CAPÍTULO I Y II

La lectura nos habla acerca de las concepciones fundamentales de la imaginación y la creatividad desde la etapa infantil. Es sabido que en ésta etapa comenzamos a desarrollar las capacidades que una vez maduradas en la edad adulta nos permiten enlazar de manera coherente lo que vivimos (las experiencias) y lo que por distintas razones como el tiempo, la distancia entre otras, no pudimos experimentar. Todo lo que sabemos, refiriéndome a nuestros conocimientos, los adquirimos por medio de lo vivido, pero también por medio de lo imaginado.

La imaginación acompañada de la fantasía nos permite llegar a lugares que físicamente no podríamos.  Si bien es cierto que se considera a la fantasía como algo que es inexistente en la realidad, también es verdad que solo por medio de ella tenemos acceso a nuestros antepasados y a nuestras experiencias futuras. Nuestro cerebro es el encargado de relacionar lo real y lo fantástico.

Pero ¿cómo es que se lleva a cabo toda esta combinación? Para poder entender mejor este mecanismo es conveniente hablar de la vinculación que existe entre la fantasía y la conducta humana. Existen 4 formas básicas que se ligan entre si y dan como resultado la actividad creadora.

1.      La primera forma se compone de elementos extraídos de la experiencia humana, es decir, de cosas ya vividas y que dejan una huella.
2.      La segunda, toma en cuenta elementos preparados de la fantasía y los relaciona con fenómenos más complejos de la realidad.
3.      La tercera forma, incluye un enlace emocional, es decir, conlleva sentimientos y emociones.
4.      La cuarta y última forma, por un lado se relaciona directamente con la anterior, pero por el otro se diferencia en mucho, pues aquí lo real surge de la fantasía, es decir, en primera instancia no se asemeja en nada a lo real, pero al tomar una forma, empieza a influir sobre la realidad.

El resultado de la imaginación combinadora de los seres humanos, permite no sólo compartir la experiencia y hacerla trascender en el tiempo, sino que ayuda a relacionar sentimientos y emociones con imágenes, formas, figuras, ideas, etc.

Gracias a  las combinaciones entre realidad y  fantasía hemos podido explicar asuntos complejos y difíciles de entender, de manera una manera más sencilla que facilita la comunicación entre las personas.

Concluyendo con el tema, podemos decir que desde nuestras primeras etapas de vida, la imaginación y la fantasía viven en constante relación no sólo entre si, sino con la realidad misma y es precisamente esto lo que nos permite crear nuevas cosas, a partir de las ya existentes, pero ampliando el panorama a nuevos horizontes. Vivir simplemente de lo que vemos o vimos seria simplemente imposible.

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